Asunción, Agencia IP.- Con la llegada de la temporada de floración de los tajy o lapachos, los paisajes paraguayos se tiñen de colores intensos gracias a sus llamativas flores rosadas, amarillas y blancas. La Dra. Biól. Reinilda Duré, directora de la Dirección de Investigación Biológica/Museo Nacional de Historia Natural del Paraguay (DIB/MNHNP) del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), explicó las características de este fenómeno y por qué estas especies florecen antes de recuperar su follaje.
Duré señaló que los lapachos pertenecen al grupo de plantas caducifolias, es decir, aquellas que pierden sus hojas en determinados momentos del año. «Los lapachos o tajy son caducifolios; esto significa que pierden sus hojas en un periodo determinado el año», explicó.
La especialista indicó que no todas las especies de tajy pierden por completo sus hojas. Mientras algunas, como ciertos lapachos rosados, quedan totalmente desnudas antes de florecer, otras presentan un comportamiento semicaducifolio, como ocurre con algunos ejemplares amarillos, que conservan parte del follaje durante el proceso.
Según detalló, cuando las hojas comienzan a caer, aparecen los botones florales y, una vez que el árbol queda prácticamente sin hojas, ocurre una «explosión de floración», en la que las flores pasan a ser el elemento predominante de la planta.
«Cuando caen todas las hojas, entonces es como que explota; hay una explosión de floración», explicó Duré, al referirse al espectáculo visual que ofrecen los árboles durante esta etapa.
La bióloga explicó, además, que las flores de los lapachos se agrupan en estructuras llamadas inflorescencias. En el caso de los tajy, estas aparecen en la parte terminal de las ramas, por lo que las flores cubren las puntas de los árboles desnudos y generan la imagen característica de ramas completamente florecidas.
Diferencias entre lapachos rosados, amarillos y blancos
Consultada sobre la diferencia en la duración de la floración entre los distintos colores de lapachos, Duré explicó que esta diferencia se relaciona con el comportamiento de cada especie y con la cantidad de hojas que conserva durante el proceso.
“Los amarillos son más rápidos porque tampoco son totalmente caducifolios; son semicaducifolios. Entonces tienen algunas hojas”, señaló. Según indicó, al mantener parte del follaje, la planta distribuye sus recursos de manera distinta, lo que hace que la floración sea más corta.
En cambio, los lapachos rosados pueden conservar sus flores por más tiempo. Los ejemplares blancos presentan un comportamiento intermedio: su floración dura más que la de los amarillos, aunque no tanto como la de algunos rosados.
Duré explicó que la caída de las hojas también cumple una función en el ciclo reproductivo de la planta, ya que facilita la polinización al dejar las flores más expuestas a los insectos y al viento.
“Siempre se dijo que la pérdida de la hoja también facilita la polinización por insectos”, comentó. Posteriormente, cuando las hojas vuelven a aparecer, se produce la dispersión de las semillas, un proceso que también puede verse favorecido por el viento.
Más de una especie de lapacho en Paraguay

Lapacho amarillo. Foto: Agencia IP.
La especialista aclaró que los lapachos no se diferencian únicamente por el color de sus flores, ya que existen distintas especies con características propias.
“No son todos iguales, no son todas de la misma especie”, afirmó, explicando que las diferencias se determinan mediante características como la forma de las hojas y mediante estudios genéticos.
Duré mencionó que actualmente se reconocen distintos géneros relacionados con estas especies y que en Paraguay existen alrededor de 9 especies entre los géneros Handroanthus y Tabebuia: seis especies con una variedad de Handroanthus y tres de Tabebuia.
Además, destacó que esta particularidad de florecer antes de la aparición de las hojas no es exclusiva de los lapachos. Otros árboles, como el jacarandá, el timbó y el palo borracho, también presentan este comportamiento, perdiendo sus hojas en determinados periodos de su floración.
La especialista resaltó que el fenómeno de los tajy constituye una muestra de la riqueza de la biodiversidad paraguaya y una oportunidad para conocer más sobre los ciclos naturales de las especies que conforman el paisaje del país.















