Asunción, Agencia IP.- En el barrio Trinidad, donde el 1 de agosto de 2004 ocurrió una de las tragedias más dolorosas de la historia reciente del Paraguay, una escultura se convirtió en un símbolo de memoria y esperanza. Se trata de una paloma gigante ubicada en el Sitio de la Memoria y Centro Cultural 1A – Ycuá Bolaños, cuyas alas están formadas por 400 palomitas de metal con los nombres de las víctimas del incendio del supermercado Ycuá Bolaños.
La obra fue desarrollada como un proyecto participativo que involucró a familiares, amigos de las víctimas y miembros de la comunidad, quienes dejaron su huella en cada una de las piezas que conforman la escultura.
Durante una entrevista realizada por el medio digital @contameparaguay, el escultor Juan Pablo Pistilli y la sobreviviente del incendio, Liz Torres, compartieron detalles sobre el proceso de creación de la obra y el significado que tiene para quienes participaron en su construcción.
Una obra construida junto a la comunidad
Juan Pablo Pistilli, artista trinidense y autor de la escultura, explicó que desde el inicio del proyecto surgió la necesidad de convertir el espacio en un lugar de memoria.
«Inmediatamente proyectamos la necesidad de conquistar este espacio para la memoria, para la comunidad», expresó.
El escultor destacó que la participación de familiares y miembros de la comunidad fue parte esencial de la obra.
«Me involucré, pero de una manera que es difícil de explicar. Toda la comunidad fue parte. Cada familiar, amigo de la víctima, pudo dejar el nombre de su ser querido que no está», manifestó.
Asimismo, señaló el impacto que tuvo el proceso en su propia visión artística: «A mí, como artista, particularmente me cambió. Un antes y un después porque ahí yo entendí que la obra no me pertenece y me cambió la forma de pensar el arte».
Una experiencia de acompañamiento y memoria
Liz Torres, sobreviviente del incendio junto a su marido, formó parte del equipo que trabajó en la elaboración de la escultura. Durante la entrevista, recordó la importancia de que la obra permitiera la participación de quienes fueron afectados por la tragedia.
«A mí me emociona mucho ser parte de un mensaje, de dar esperanza dentro de tanto sufrimiento», expresó.
Torres explicó que la intención fue crear una obra colectiva y representativa.
«Queríamos que sea participativa, queríamos que sea una obra que impacte, que quede», señaló.
Sobre el significado de las piezas que conforman la escultura, agregó: «En cada una de las palomitas nosotros dejamos el nombre de nuestro ser querido que no está».
También relató cómo fueron los encuentros con familiares y allegados durante el proceso de construcción.
«Cuando venía la gente a dejar su marca escuchábamos lo que habían pasado cada uno y fue como una catarsis colectiva porque ahí llorábamos todos», recordó.
«Parecía que uno cobraba más fuerza para poder expresarse y dejar esta obra que es el trabajo de todos, pero para dar un mensaje de esperanza también», añadió.
Un símbolo de vida y esperanza
A 22 años del incendio del supermercado Ycuá Bolaños, ocurrido el 1 de agosto de 2004, el Sitio de la Memoria y Centro Cultural 1A – Ycuá Bolaños continúa funcionando como un espacio de recuerdo, educación y cultura.
La tragedia, conocida como 1-A-04 o «1-A», dejó cientos de fallecidos y heridos, y marcó profundamente a la sociedad paraguaya.
Para Torres, la escultura cumplió el objetivo con el que fue concebida: «Creo que hemos logrado pero a cabalidad el objetivo que se tenía, que sea un símbolo de vida, que sea un símbolo de esperanza».
La paloma, formada por 400 piezas, se consolidó como uno de los principales símbolos del Sitio de la Memoria 1A, reuniendo arte, participación comunitaria y el recuerdo de quienes perdieron la vida en aquella jornada.















