Por Badreddine Abd El Moumni, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario del Reino de Marruecos en la República del Paraguay
Con motivo de la Fiesta del Trono del Reino de Marruecos, compartimos íntegramente el mensaje pronunciado por Su Excelencia Badreddine Abd El Moumni, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario del Reino de Marruecos en la República del Paraguay.
En su intervención, el diplomático destacó los avances económicos, sociales y tecnológicos alcanzados por Marruecos bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI, así como las crecientes oportunidades de cooperación con Paraguay, al que definió como una de las economías más dinámicas de la región y un actor cada vez más relevante en los procesos de integración y desarrollo de América del Sur.
El embajador reafirmó además la voluntad de ambos países de construir una asociación estratégica que contribuya a fortalecer los lazos entre África y América Latina sobre la base del desarrollo compartido, la inversión y la cooperación mutua.
Hay naciones cuya historia se mide por la magnitud de sus victorias. Hay otras que se distinguen por su capacidad de convertir los desafíos en oportunidades y las dificultades en motores de progreso. Marruecos pertenece, sin duda alguna, a esta segunda categoría.
Esta noche celebramos la Fiesta del Trono, una fecha profundamente arraigada en la conciencia colectiva de todos los marroquíes. Simboliza la continuidad del Estado, la solidez de sus instituciones y el vínculo histórico que une al Trono con el pueblo marroquí, un pacto de lealtad que se ha mantenido vivo a lo largo de los siglos.
Esta celebración constituye también una ocasión para valorar el camino recorrido y proyectarnos hacia el futuro con confianza y determinación, guiados por la visión de Su Majestad el Rey Mohammed VI.
Una visión que, desde hace veintisiete años, impulsa la construcción de un Marruecos moderno, soberano, competitivo e influyente.
Al mirar el mapa del mundo, Marruecos aparece como un puente entre Europa y África, entre el Atlántico y el Mediterráneo, entre el mundo árabe y el continente africano. Sin embargo, los observadores más atentos ven mucho más que un simple cruce geográfico. Ven un espacio de encuentro, de iniciativas y de soluciones
En pocas décadas, el Reino ha experimentado una transformación profunda, constante y ambiciosa.
Hoy, Marruecos se consolida como un referente de estabilidad en una región frecuentemente marcada por la incertidumbre, un actor escuchado y un interlocutor respetado en los grandes asuntos internacionales.
En el ámbito económico, los logros son numerosos.
El puerto de Tánger Med se ha convertido en el principal puerto de África y del Mediterráneo. Conectado con más de ciento ochenta puertos alrededor del mundo, figura entre los principales centros logísticos internacionales.
Marruecos ha puesto en funcionamiento el primer tren de alta velocidad del continente africano y continúa desplegando un ambicioso programa de inversiones en infraestructuras de transporte, puertos, plataformas logísticas, zonas industriales y conectividad digital.
El Reino se ha consolidado igualmente como una potencia industrial emergente. Su industria automotriz ocupa el primer lugar en África en volumen de producción, con más de un millón de vehículos fabricados anualmente, superando a varios países europeos.
Al mismo tiempo, la industria aeronáutica produce componentes de alta tecnología para los mayores fabricantes mundiales y alberga a cientos de empresas internacionales.
Asimismo, Marruecos lidera una importante transformación energética. El complejo solar Noor, uno de los más grandes del mundo, simboliza la soberanía energética, pilare esenciales de la soberanía nacional. El Reino acelera hoy su desarrollo en energías renovables, hidrógeno verde y tecnologías de vanguardia.
El propósito de esta transformación económica es generar empleo, fortalecer las capacidades nacionales, reducir las desigualdades territoriales y preparar el futuro de las próximas generaciones.
Señoras y Señores,
Esta visión también inspira la acción internacional del Reino. En un mundo marcado por las tensiones, Su Majestad el Rey ha elegido para Marruecos el camino de la apertura, del diálogo y de la moderación. Una vocación profundamente arraigada en la identidad marroquí, forjada a través de los siglos por la convergencia de influencias africanas, árabes, amazighes, andalusíes y mediterráneas.
La cooperación Sur-Sur constituye una prioridad central de la política exterior marroquí. Se basa en el respeto mutuo, la solidaridad y el codesarrollo. La experiencia de Marruecos en África es una prueba concreta de ello. Actualmente, el Reino acompaña decenas de proyectos en los ámbitos de la agricultura, las finanzas, las infraestructuras, la salud, la formación y la energía en distintos países del continente.
El proyecto del Gasoducto África-Atlántico ilustra perfectamente esta visión. No se trata únicamente de una infraestructura energética. Es un proyecto estructurante de integración regional destinado a conectar varios Estados africanos, favorecer su industrialización y crear un espacio compartido de prosperidad
La misma lógica inspira la Iniciativa Real Atlántica, destinada a poner las infraestructuras marroquíes al servicio de los países del Sahel para facilitar su acceso al océano Atlántico y permitirles aprovechar plenamente las oportunidades del comercio y del crecimiento económico.
Esta visión orienta igualmente las relaciones entre el Reino de Marruecos y América Latina, una región en la que Paraguay ocupa un lugar destacado.
Paraguay es hoy una de las economías más dinámicas de la región. Su estabilidad institucional, sus importantes recursos energéticos, su extraordinario potencial agrícola y su posición estratégica en el corazón de América del Sur le confiere un papel cada vez más relevante en los procesos de integración y desarrollo regional.
Nuestros dos países están separados por miles de kilómetros, pero comparten valores fundamentales, una misma ambición et una firme voluntad política ante la cual ninguna distancia puede resistir.
Marruecos y Paraguay están llamados a desempeñar un papel de plataforma regional en sus respectivos espacios geográficos. Esta convergencia abre perspectivas prometedoras en ámbitos tan diversos como el comercio, la inversión, la logística, la agricultura, la energía y la innovación.
Celebramos, en este contexto, la realización de las consultas políticas bilaterales y la visita oficial a Marruecos del Canciller nacional. Estos encuentros permitieron reafirmar la voluntad compartida de elevar nuestra relación al nivel de una asociación estratégica.
Nuestra ambición común trasciende el simple fortalecimiento de los vínculos bilaterales. Aspiramos a ser los arquitectos de una asociación solida entre África y América Latina, basada en la búsqueda de una prosperidad compartida.
Señoras y Señores,
El Marruecos de hoy demuestra que un país del Sur puede contribuir activamente a la construcción de soluciones globales y que África posee experiencias, capacidades y visiones que enriquecen el debate internacional.
Que la amistad entre el Reino de Marruecos y la República del Paraguay siga fortaleciéndose en beneficio de nuestros pueblos y de las generaciones futuras.
Muchas gracias.















